Entrevista a Margarita Tarragona, especialista en Psicoterapia y Coaching.

abril 2, 2012 Sin Comentarios »
Entrevista a Margarita Tarragona, especialista en Psicoterapia y Coaching.


Julián Pelacho, socio de AECOP Levante, tuvo la oportunidad de entrevistar a Margarita Tarragona, psicóloga, especializada en los procesos de transformación personal y relacional, como el coaching, la consultoría  y la psicoterapia. Ella integra los hallazgos científicos sobre el bienestar, provenientes de la Psicología Positiva, con formas de  trabajar que se basan en la conversación y el diálogo: las prácticas colaborativas, narrativas y centradas en soluciones. 

Margarita, ¿cómo ves el momento actual en lo relativo a personas y organizaciones?

- Creo que hay dos realidades diferentes: por un lado, creo que la situación socioeconómica está muy difícil en España y, al mismo tiempo, en términos disciplinarios, creo que hay una especie de boom de conocimiento y de innovación en el trabajo, personas y organizaciones. Entonces espero que lo segundo ayude a tener un impacto sobre lo primero. Aunque creo que tiene razón el doctor Blanco, en que hay razones contextuales, políticas, económicas, sobre las que no podemos hacer mucho los que trabajamos con los individuos.  Pero, aún así, creo que en términos de las profesiones que tienen que ver con trabajar con organizaciones creo que hay mucha energía nueva y siento que este viraje hacia trabajar con los recursos, las capacidades, los talentos, llena de energía y de vigor el trabajo.

¿Cómo explicarías el hecho de que el coaching se abra paso cada vez más en el mundo de las organizaciones?

- Yo creo que es porque funciona, porque la gente ve que es algo que sirve, porque es una forma de establecer una relación que se basa en cosas buenas: en la confianza en el otro, en pensar que las personas pueden, que tienen recursos, capacidades y ganas de hacer las cosas bien. Entonces, yo creo que es una cosa bien recibida. No recuerdo quién decía ayer que, incluso, hasta cuando vas a que te saquen sangre, te gusta que te digan lo que está bien; entonces, creo que es una forma de trabajo muy grata: que inyecta, que crea energía estar con alguien que te ayuda a descubrir tus metas, que te ayuda a cumplirlas. Mi impresión es muy básica, que hay dos niveles: 1 – que al que lo prueba le gusta, cuando está bien hecho. 2 – A nivel más administrativo, si los gerentes y los directores ven que da resultado y ven que la gente está más contenta, pues entonces empieza a ganar más credibilidad. Especialmente creo, como apuntaban muchos participantes hoy, que, conforme el coaching vaya ganando más solidez científica, eso ayuda a que las personas estén interesadas en contratar ese tipo de servicios.

Porque en la calle existe cierta confusión, ¿qué es el coaching?

- Pues creo que no solo en la calle, que, efectivamente es algo difícil de definir, ¿no? Porque existe desde el coaching tradicional: en inglés, que es el entrenador de un equipo, que obviamente ya no es eso de lo que hablamos, pero creo que es una relación profesional en la que se ayuda al coachee o al consultante a aclarar sus metas, conocer sus capacidades, sus talentos, y de aplicarlos para lograr sus metas.

Parece que las viejas recetas sobre cómo conseguir que la gente dé su mejor versión en su puesto de trabajo empiezan a cojear y a quedarse cortas. ¿Hacia dónde crees que evolucionará el management?

- Ahí me da un poco de pena contestar porque no soy ni especialista en eso pero, mi impresión es que hay ciertos movimientos paralelos, tanto en la psicología en general como en la psicología clínica, organizacional que tiene que ver con este viraje hacia lo positivo.

Puede que me equivoque ya que no conozco muy bien el mundo empresarial, pero por lo que veo y lo que leo me da la impresión de que sí se está yendo hacia un cambio de visión, en el que no hay que centrar la administración en resarcir las faltas sino en trabajar más, dándole a la gente la oportunidad de poner en práctica sus capacidades.

En este mismo sentido, Margarita, ¿crees que estamos preparados para cambiar?

- Sí.

¿Por qué cuesta tanto cambiar a algunas organizaciones?

- Pues depende de cómo lo veas, ¿no? Creo que fue Heráclito el que dijo que nunca pones el pie dos veces en el mismo río. Por un lado creo que todo está cambiando siempre, entonces si tenemos una visión del cambio como algo fluido y constante no es tan difícil cambiar. Si vemos el cambio como pasar de un territorio a otro totalmente diferente entonces sí, da más miedo. Por otro lado sí hay teorías sobre la resistencia al cambio y evidencia al respecto. Yo imagino que, en parte, depende de cómo se implementa ese cambio, porque si ese mismo enfoque de aprecio que estamos trabajando con los empleados lo aplicamos también al management y a la empresa, entonces puede haber una transformación conjunta. Si el cambio se vive como que vamos a crear una distancia entre los que lo hacían mal y ahora nosotros, que lo vamos a hacer bien, pues eso claramente genera resentimiento o enojo, y con razón. Creo que por eso puede ser.

¿Por qué se habla tan poco de la gente que lo hace bien, que le va bien, de lo bueno que también ocurre?

- No lo sé, me lo he preguntado mucho porque creo que es una cosa cultural. Creo que no solo en la cultura occidental, tengo entendido que hay otras culturas en las que también está mal visto sobresalir o estar muy contento, pero en la cultura occidental sí. No sé, la verdad, de dónde viene, pero en casi todos los contextos, en el escolar por ejemplo: el típico caso que llega el niño con la boleta de calificaciones: 8, 9, 9, 9, 6… ¿por qué 6? Sin poner atención al resto. Creo que en todos los ámbitos, tanto en lo educativo, lo laboral, incluso en lo familiar a veces: la vida de pareja, cuando ella dice “tenemos que hablar” generalmente se va a hablar de un problema.  Es una buena pregunta, no sé a qué se debe, a lo mejor es una tontería, puede que haya raíces incluso neuropsicológicas, porque sí hay bastante evidencia de que lo malo pesa más que lo bueno, y algunos argumentan que, a nivel evolutivo, como especie, hemos evolucionado para ponerle mucha atención al peligro y al riesgo, porque de eso depende nuestra vida. Entonces, efectivamente, nos acordamos más de lo malo y tiene un impacto mayor. Yo creo que a lo mejor hay una predisposición neuropsicológica para ponerle atención a eso, aunado con una cultura que ya se ha creado, que se centra en eso. Y efectivamente, sí, requiere un esfuerzo:  como que nuestro “default” es fijarnos en eso. Requiere un cambio muy deliberado de forma de pensar, de verlo de otra manera.

Muchísimas gracias Margarita. Si te preguntaran, ¿qué les sugerirías a los dirigentes que toman grandes decisiones?

- ¿Respecto a qué?

Dentro del contexto coaching y el coaching positivo.

- Creo que es una herramienta muy útil y que además tiene la ventaja adicional de tener evidencia empírica, como mencionaba una de las participantes al final. Creo que es una herramienta de la que vale la pena invertir porque da resultados y creo da resultados, que es lo importante, y que no es muy arriesgado. Un proceso de coaching, si está bien hecho, es poco probable que tenga efectos negativos, pero esa pregunta es muy amplia, no sé si yo tendré algo que sugerir, pero sí sugeriría que se informaran sobre la psicología organizacional positiva, con el trabajo que está haciendo Marisa Salanova, de Kim Cameron, el trabajo de gente muy seria que ofrece ideas bien fundamentadas para fomentar el desempeño de una empresa.

¿Crees que el coaching es una herramienta para el cambio que hace falta?

- Yo creo que definitivamente sí, y creo que ahí sí se está viendo la oferta y la demanda, en el sentido de que mucha gente se está entrenando como coach. Por algo es. Es algo atractivo, una disciplina novedosa y práctica, que creo que se puede enriquecer  de algo de lo que cojeaba, tal vez, que era la falta de un sustento empírico que ahora ya está teniendo, entonces creo que es un buen momento para el coaching.

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